Capítulo on line: EL RASTRO DE LA MUERTE

abril 21, 2019

 

EL RASTRO DE LA MUERTE

 

¿Qué puede hacer un antiguo soldado del Ocaso con una infección de pentanol adulterado contra ese escritor de virus malvado? Esa mofeta, aprovechando la coyuntura, ya está en otro punto del planeta, dejando a su paso una estela de locura. Omiso caso a su última travesura, sigo su rastro entre los escombros de la basura. De Londres la pagoda ya es historia ahora. Sabiendo lo que sé, mi próximo destino ni siquiera adivino, cuando jugando a ser Merlín, intuyo que se trata de Berlín…
– No, señor, su presencia no consta en mi terra bio-radar -asegura Axón.
– ¡Por unos minutos! Aquí aún quedan restos de cloromenta… -señalo a mi compañero mientras mi tensión aumenta. Alrededor de una burbuja virtual unipersonal abierta, yace el cadáver de una persona descompuesta…
– Mira, perrito, otra monja muerta, y ésta era de la facción opuesta, leal al Papa Azul y a la Colmena, saturación de veneno en sangre, reza la pantalla de mi muñeca el visor, a Krauss no debió de darle ninguna pena, debemos abandonar pronto esta reunión, es peligroso si nos ve en la escena del crimen algún corrector…
Mientras la pálida Luna saca del alcantarillado tres cucarachas cobrizas metalizadas, que se escurren entre la vestimenta del cadáver, los charcos de plata y los restos de una pipa de cloromenta gastada.

 

 

Eduardo Ramírez Moyano

 

 

CUADRO: Los cyborgs también sangran.

 

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SEXO DE LUZ

abril 18, 2019

SEXO DE LUZ

 

En las arenas amarillas de tu cuerpo a la deriva, hay caracolas, algas y cantos de una vulva viva, tales son los encantos desmedidos de mi locura, niña, cuando te despojas de la ropa junto a la palmera ahora, y mueves tus carnes que rebotan en la brisa al compás de tus esbeltas caderas… Ante un cameltoe sin precedentes, ya no hay quien pueda contenerse, y me lanzo como una ola a lamer de tus orificios la aureola, ardiendo en naranja, nalgas en pompa, cielo converso que levantas las ganas en la hora de mi deseo, apriétame ahora contra tu cuerpo, juntos los dedos del sexo, el brillo de tu avatar, el Imperio de tu aliento, cada muestra que me dan tus desnudos y oscilantes movimientos… ¡Qué calores, si mi médula en cada pálpito recorres!
Y bajo el cielo azul, cuando la tarde arde, ya somos sexo de Luz de las pasiones.

 

 

Eduardo Ramírez Moyano

 

 

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DOCE MUNDOS-HUEVO

abril 15, 2019

DOCE MUNDOS-HUEVO

 

Me hechizas al amanecer…
Encadenado a tus caderas bailando, vibrando con tu baile de víbora ando, como un coleóptero que vuela por un campo sagrado, admirando la belleza de tus carnes en sumo grado, cuando viajo sobre las curvas de tu vientre y me resbalo, paso de tibio a ardiente, deseando ser tu duende, que heroicamente corone tus pezones de azúcar, y se derrita el rosa sobre ambos senos de mi sino, monumento es tu cuerpo de mujer gloriosa, cada porción de tu piel es una perla preciosa, cuyo contacto me desliza ingrávido hacia el orgasmo…
Mi gusano se pierde entre tu arbusto, alrededores carnales de nuestros gustos, ya soy yo en ti, plenos de las urgentes salivas que rezuman nuestros mundos, entre alientos ardientes y profundos, seres vivientes que, gimiendo al añil día la dulce agonía, nos fundimos en sólo uno, big-bang que rocía nuestra misma melodía cuando, al eclosionar una docena de mundos-huevo, nos quedamos taciturnos y medio muertos.

 

Eduardo Ramírez Moyano

 

 

 

 

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TU ESPONJA

abril 12, 2019

TU ESPONJA

Desearía ser esponjas mil que te frotasen entera en la bañera dentro de un círculo de velas, tu cuerpo de jabón sumergido traspasando del límite cada frontera, carnal aurora de cielo rosa ahora, lascivas pompas que fluctúan y se elevan todas, desde tu concha muy roja, hasta el borde de mi colina peligrosa… El tiempo se ha detenido, capturamos mariposas y alas de libélulas lila en el segundo orgasmo, volutas de incienso oriental nos envuelven mientras tanto y un halo de trascendencia cubre de deseo los actos.
Finalmente, la penumbra se adueña del cuarto y mi psique se escurre por entre tus ingles…
Y, es en pleno impacto, cuando la noche nos convierte en babosas de color carne, bilingües, y no podemos despegarnos. Ardemos como la lumbre, hasta ver amanecer oro en la fundición de Dios.

 

Eduardo Ramírez Moyano

 

 

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EL REGALO

abril 8, 2019

EL REGALO

El curso de las gentes, maltratado por el devenir de aquella sociedad marchita, era un gran fotograma en blanco y negro de lluvias, silencios sin compasión, adverbios rotos, escándalos por amor y maniobras del vulgo esperando ver amanecer el Arcoiris en los ojos de una conciencia colectiva perdida cerca de las arrugas del Tiempo.
El alma de una niña en mitad de la nada, habiendo tanta gente, tanto vértigo de muchedumbre a su alrededor, convertía la escena en un teatro de representación kafkiana… Sólo sombras con prisa, recuerdos fantasmales, gigantescos y superlativos como catedrales, rostros de lluvia chorreantes, escaleras, peldaños, “vuelva usted mañana” repetitivos, millonarios tacaños, taquillas, viajes…
Ya sólo le quedaba media hora, sonó un chirrido a su derecha y varios hombres forzudos pusieron en marcha una especie de oxidada maquinaria de metal antigua, parecida a un robot carcomido, mientras Laura esperaba ansiosa la llegada cerca de las vías del ferrocarril de las nueve, procedente de la capital.
A su corta edad iba a conocer el mejor regalo que le ofrecería la vida, después de haber dejado aquel horrible hospital, por eso hoy se sentía como la bandada de palomas moradas que se había colado en la estación, enarbolando la bandera de la libertad y el amor.
Se apresuraron las pisadas, silbaron en todos los tonos y timbres los elementos, y el vetusto reloj de pared de encima de los asientos marcó la hora. Entre vapor, nubes de humo de cigarrillo, el chirriar de los vagones, y una neblina propia de Londres, se acercaba el feliz acontecimiento.
Por fin, a eso de las nueve y cinco, una pareja de imagen encantadora y pose bonachona, con los brazos abiertos y el alma henchida se lanzaban hacia su futura hija, que más contenta que nadie, lloraba de alegría al conocer a sus padres adoptivos.

 

Eduardo Ramírez Moyano

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COMO UNA CANCIÓN DE JAZZ

abril 5, 2019

COMO UNA CANCIÓN DE JAZZ

 

Entraste en mi vida de improviso, como una canción de jazz, y me abriste tu selva en mi piso, entre ideales hierbas para fumar, dos almas con prisa e intensidad, latiendo en la brisa, bebiendo del dulce vino de la Eternidad.
Tú eras una lolita y yo un chico de Universidad, paladeando las nubes tiernas en los cielos de tus senos, tus ojos rasgados, cabello negro, si en cada recordar de tu torso, desvelas ahora mi deseo…
Senos tiernos, curvas, globos lechosos como lunas, largo cabello, ante el ojo del mundo, cadencias de llamada, sexo y muerte, quiso la suerte que las transparencias de las hadas a mí, desnudo, en las entretelas de Laura dejaran meterme.

 

Eduardo Ramírez Moyano

 

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ME POSEES

abril 2, 2019

ME POSEES

Al caer las tarde, me posees, engendrando en mí suspiros nuevos…
Me posees y yo te prefiero, carnes de mieles, cuando te abres y giran nuestros sexos, despojados de la hedionda costra de nuestras pieles, tus esfínteres latiendo como inquietas serpientes, de exuberante entrepierna, carnosa y complaciente a un tiempo, dos almas pegadas por un mismo aliento, tus ojos en blanco al llegar al orgasmo, y yo vuelo al séptimo Cielo cuando te entrego mi alimento, estallido de delfines azulinos y de cisnes cristalinos, más allá de esta dimensión sin sentido, flotándonos y frotándonos, volando, en el Tiempo de los amantes eternos y evolucionados, cuando la Luna escucha y bebe de amores secretos y poetizados.

 

Eduardo Ramírez Moyano

 

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Tú misma

marzo 31, 2019

TÚ MISMA

Que no te dé vértigo la Vida, amada mía,

si es pasión por lo que suspiras cada día

y en tus ojos, tesoro, el Sol ayer resplandecía,

¿Por qué hoy sufres, es que no eres correspondida?

Que no te turbe la envidia, mi niña,

Ni vuelen bajo los buitres negros,

No vengan los duendes picaruelos,

Y la noche no perturbe tus días…

Que no te ciegue la dicha,

ni lentamente caigas rendida,

al suelo frío derrotada y vencida,

como aquellos que se dice deliran.

 

Que no te dé vértigo la Vida, amada mía…

¡Vive, vuela, y sé reina de tu alegría!

 

Eduardo Ramírez Moyano

 

Foto: Internet

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Domingo lluvioso

marzo 31, 2019

DOMINGO LLUVIOSO

 

Domingo de lluvia derramada, donde la gente descansa y los escritores trabajan. Domingo desnudo, sabor a mañana, último día de la semana. Insecto de una sola ala, que no sabe el futuro lo que le depara.

Ya le confisqué la estufa al boggart. Y de libro a libro deambulo, sin saber donde sentar el culo.

Siendo feos los domingos, quizás éste sea la excepción que confirme la regla. Los duendes hacen castillos con mis pilas de libros, los ingenieros gnomos me arreglan los relojes que el boggart ha estropeado. Las sinuosas curvas de las hadas deleitan mi vista entre la bruma de azul y cárdena. He afeitado mi barba para parecerles más apuesto, algunas con buen karma ya me han dicho “te quiero”.

Tengo abierta la vitrina de las obras clásicas, contemplo un cuadro, a mitad hecho, mientras fumo y tomo café a mi provecho.

Contra viento y marea escribo un domingo, como quien pesca, como quien es el río, a ideas de tintero torbellino, entre fragante humo y luz natural. Pero, en verdad, no es tal desafío escribir un domingo amigo. Si las ninfas secretarias te ordenan los libros y la música de los dioses te despeja la cabeza.

Domingo de lluvia, y más nubes venideras…

 

Eduardo Ramírez Moyano

 

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NALGAS CUASI SAGRADAS

marzo 28, 2019

NALGAS CUASI SAGRADAS

Hermosas nalgas de fruta madura… Arde mi deseo y un siglo en desvestirte duras, preciosas algas disfrutan tu pubis de la tarde, que a mis ojeras hambrientas le procuras, en portentoso alarde.
Entrepierna sedienta de mis sales, se abren las cuencas de todos nuestros agujeros verticales, y gozo tus hoyuelos en mi sentir, las aureolas de tus pezones rubí, los cabellos sobre mi ser fálico y crecido hacia tu ombligo y tu lunar mágico. Envuelta en un halo de concupiscencia cuasi sagrado. Nos enroscamos. Y nos devoramos. La noche se derrite en el penúltimo orgasmo. Pronto, nuestros poros mutarán soles y el violeta del cielo se tornará eterno.

 

Eduardo Ramírez Moyano

 

 

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